UNA REFLEXION PSICOANALÍTICA SOBRE LA BANALIDAD DEL MAL DE HANNAH ARENDT

Expongo el pensamiento de la filósofa, Hannah Arendt  siguiendo la cronología de dos de sus escritos: Los Orígenes del Totalitarismo, y Eichmann en Jerusalén, con la finalidad de comprender la categoría fáctica mal banal, que la filósofa  propone para caracterizar el comportamiento obediente, no racional, de un funcionario alemán durante el régimen nazi.  Sus escritos interrogan por la condición humana perdida en determinados regímenes de gobierno;  pienso que muy posiblemente esta obediencia no racional,  ausencia  de juicio propio, individualidad atenuada, que contiene la categoría, _ característica que se contrapone con lo que la filósofa considera que es el hombre, un ser racional eminentemente político_,  no sólo se circunscribe a los funcionarios, sino a cualquier hombre inmerso en un contexto sociopolítico.  Opino que es fundamental reflexionar sobre este fenómeno mal banal desde el psicoanálisis, con la finalidad de ampliar el espectro que propone la filósofa, quien se circunscribe a la obediencia sin reservas en el ámbito político, desmereciendo los factores psicológicos  y sociológicos que pueden incidir en el comportamiento del hombre público.

LA BANALIDAD DEL MAL EN H. ARENDT

Hannah Arendt es reconocida como una de las pensadoras políticas más destacadas del siglo XX. Su pensamiento controversial ha generado un sinnúmero de congresos y simposios dedicados a desarrollar sus ideas originales. La filósofa judía se destacó por su firme voluntad de comprender aquellos eventos históricos que sobresalieron por la deshumanización del hombre, ejemplo de ello fue el totalitarismo nazi que se caracterizó por funcionarios que obedecieron ciegamente las órdenes que le impartió la autoridad. La pregunta que se desprende del análisis que hace la filósofa de este tipo de comportamiento no racional es ¿si este tipo de obediencia sólo se produce en casos aislados, dependientes de la jerarquía de mando militar y bajo situaciones extremas o puede observarse esta conducta en grupos culturales, en modos de ver la vida?

La filósofa ilustró el comportamiento obediente sin reservas con el comportamiento de A. Eichmann, funcionario alemán, enjuiciado en Jerusalén como criminal nazi. La filosofa judeo-alemana escandalizó a muchos al plantear que la obediencia del funcionario nazi era un ejemplo de banalidad del mal. Expuso en el reportaje del juicio que hizo para la revista New Yorker, que el crimen de Eichmann era monstruoso en su dimensión pública, pero, al contrario de lo que se podría suponer, como persona privada, Eichmann no tenía nada de monstruoso ni demoníaco, era común y corriente, padre ejemplar, amante esposo y buen amigo, nada diferente a cualquier otro, o a cualquier burócrata. Arendt plantea que esta forma de actuar no racional de Eichmann no tiene comprensión humana posible, por eso es banal. De hecho el abogado defensor alegó que “él solo obedeció órdenes superiores”. Era un “asesino de oficina” cuya falta consistió en haber acatado las órdenes del poder sin juzgarlas. Para la autora, este comportamiento no era estupidez sino irreflexividad. En esto consiste la la banalidad del mal; término que se tratará en mayor profundidad en las siguientes páginas.

El texto completo del presente artículo puede descargarse en formato pdf en la sección reflexiones psicoanalíticas y filosofía

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El discurso de las heces

A continuación se presenta el resumen del artículo de título El discurso de las heces, premio FEPAL niños y niñas, 2004. El artículo completo  se puede descargar en pdf en el apartado psicoanálisis de niños.

En este trabajo me dedicaré a explorar las similitudes y diferencias que existen en el discurso de las heces de cada niño, características que se desplegarán en las sesiones de juego y en el vinculo transferencial que se instale, con la finalidad de establecer si su comportamiento corresponde a un mismo fenómeno psíquico en los tres niños,  y si existen diferencias de género en su expresión psíquica, ya que el síntoma se presenta en dos niños de cuatro años y una niña de siete años. Si bien existen diferencias en la fase del desarrollo psicosexual en que se encuentran estos niños, pareciera que las heces en estos tres niños, bien sea  por fijación o regresión al erotismo anal, pareciera servir para decir algo al otro que pudiera estar relacionado con la reacción a la castración.  Es de preguntarse ¿Cuál es la participación del funcionamiento familiar en esta manifestación?  Esta interrogante permite suponer que en el grupo familiar existe un discurso ligado a las heces, donde el niño entra en esta circularidad.